Itinerario espiritual de los discípulos de Emaús
Lc24,13-35
13. Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que dista
setenta estadios de Jerusalén.
Aquel mismo día, el día de la resurrección, iban dos de ellos, de los discípulos,
distanciándose de la resurrección, desvinculándose de la comunidad para buscar
nuevos rumbos que nada tuvieran que ver con lo que habían vivido y esperado,
pero que a la larga se sintieron frustrados y engañados, al asimilar ellos
mismos, que no había ocurrido nada, que su tiempo ahí fue perdido, se
desvinculan de la comunidad para buscar nuevos horizontes que les brinden un
poco más de sentido a la vida, y en ese distanciamiento habrían recorrido
setenta estadios que es lo mismo que doce kilómetros.
La prisa a tener respuestas precisas, hacen distanciarse e irse, aquel
mismo día a los dos discípulos, no pudieron esperar, no pudieron creer que iba
a suceder algo, el estado de frustración que tenían fue más fuerte que el
sentido de la esperanza, su frustración ahogo la esperanza, su prisa les hizo
buscar nuevos rumbos, rumbos que iban distanciándose de la resurrección.
Distanciarse de la resurrección trae consigo desvincularse de la comunidad,
anular el vínculo con ella, la unión, la común unión que estructura la
comunidad y que otorga una identidad para formalizar una relación de bien común
fraterna.
La experiencia de hermandad se había fracturado, esta unión de voluntades
que propiciaba una amistad íntima entre los demás miembros de la comunidad, se
había diluido bajo el faro de la prisa, de la frustración y de la desesperanza,
ya no hay comunicación con la comunidad, ya no hay lugar para las necesidades y
las emociones que estructuran la fraternidad en medio de la comunidad, el
sentido de escucha se diluyo, la capacidad de atención al otro se perdió, la
capacidad de mirar, de penetrar con la mirada desaparecio, ya solamente se ve
el alrededor pero no se mira el corazón.
¿Cuál es el sentido actual de mi vida?
¿Qué es lo que me causa frustración, cuales son los motivos y razones que
justifican mi frustración?
¿Por qué florece en mi la prisa para desvincularme y distanciarme de
aquello que me da una esperanza cierta?
¿Cuál es esa “Jerusalen” en mi vida a la cual le quiero dar la espalda?
¿Qué es aquello que he dejado que no me permite comunicarme y construir
comunidad?
14. Y conversaban entre si sobre todo lo que había pasado.
En esta conversación estarían tratando de entender lo que paso y le
buscaban una lógica racional a esto, un orden y una coherencia que les diera
soporte a sus argumentos para garantizar su validez y comprender la realidad de
manera profunda y precisa, conversaban entre sí de sus dudas, se compartían las
preguntas y entretejían cada vez más la incomprensión de los hechos, la oportunidad
perdida de libertad.
Esta conversación, es una conversación de huida, de espaldas al lugar de
los hechos, en donde se increpa el hecho como tal, esta increpación conlleva a
eludir sin más las circunstancias vividas, para en este escape, estructurar
dialógicamente nuevos elementos conceptuales que den nuevo sentido a la vida.
¿Cuál es el orden y la coherencia que buscas para comprender a profundidad
la realidad de tu vida?
¿Compartes con libertad tus dudas y preguntas de la vida con otros?
¿De que forma mis dudas conllevan a eludir mis circunstancias vividas?
15. El mismo Jesús se acercó a ellos y se puso a caminar a su lado.
Jesús crea una relación de cercanía con los caminantes y se hace junto a
ellos, para caminar al mismo ritmo, ve en ellos su cara de frustración, su cara
de desanimo y siente, caminando a su ritmo, la pesadez de sus cuerpos, intuyendo
la incertidumbre y la angustia de los caminantes.
Caminar al mismo ritmo, es caminar en la misma frecuencia, darle
continuidad al paso del otro, apropiarse del paso del otro para de esta manera
empezar a conocerlo. Jesús camina a su lado, se hace un par con ellos, para
entenderlos acompañándolos, no se puede entender si no se acompaña y no se
puede acompañar sino se camina al mismo ritmo, esto fue lo que hizo Jesús,
caminar al mismo ritmo de los dos discípulos para empezarlos a entender.
¿De que forma percibo yo, que Jesús crea una relación de cercanía conmigo
para acompañarme y entenderme?
¿De que forma percibe el otro, que yo creo una relación de cercanía con él
para acompañarle y entenderle?
16. Pero sus ojos estaban como incapacitados para reconocerle.
Con los ojos se capta la realidad, se aprecia lo que esta alrededor, se
nutre el cerebro con la imagen, se recuerda lo que antes se había visto, pero
esta imagen de Jesús que se acerca a ellos se capta distorsionada, nublada bajo
el faro de pesimismo; la incertidumbre y la angustia los había incapacitado
porque tenían encima el manto de la desesperanza y la frustración que les había
hecho perder el sentido de la vida dentro de la comunidad y habían olvidado ya
la esperanza.
Pero ¿que estaba ante los ojos de estos discípulos?, además del paisaje del
camino, sus esperanzas frustradas, su cansancio ante la desilusión de un
proyecto en el cual creían, esta ante sus ojos el anhelo por comenzar de nuevo
la vida bajo otras circunstancias no tan optimistas, veían la lejanía, pero ya
no la cercanía, por eso sus ojos estaban incapacitados para reconocerle.
¿Qué es lo que causa en mi, pesimismo e incertidumbre y me incapacita, para
no reconocer la presencia de Jesús en mi vida?
¿Cuál es la percepción que tienen los otros de mi, una percepción de
lejanía o de cercanía?
17. a. Él les preguntó: ¿De qué vais discutiendo por el camino?
Con su pregunta Jesús se acerca a las inquietudes humanas, a lo que le
causa perplejidad al hombre, desde ahí entra en contacto pleno con los dos
caminantes.
Iban discutiendo estos dos caminantes, iban tratando de convencerse mutuamente
con sus propias opiniones sobre lo que había acontecido y como, su aparato
lógico se fue al piso, no entendían, no tenían argumentos para sostener la
esperanza de la libertad. Cuando no hay esperanza, no hay dialogo, hay
discusión, y el hecho del camino, refiere al lugar donde se da el paso firme y
es el que permite la ubicación y la dirección, porque tiene un inicio y un
final y en este camino, con su discusión, estaban dando el paso firme para
perder la fe, para enterrar, lo que anteriormente habían experimentado.
La discusión por el camino hace crecer la enemistad, la discusión por el
camino rompe los lazos de fraternidad porque es contraponer la propia idea a la
idea del otro, buscando dominarlo, buscando aplastarlo cada vez más con los
argumentos lógicos, que mientras más recónditos sean, que mientras más
arandeludos sean, mayor eficacia buscan tener.
¿Cuáles son mis inquietudes y perplejidades a las cuales Jesús se acerca?
¿Que razones tengo yo que justifiquen la transformación del dialogo a discusión?
¿Cuáles son los argumentos lógicos que yo poseo y desde los cuales busco
dominar al otro?
17. b. Ellos se pararon con aire entristecido.
Detuvieron su marcha para tratar de entender la pregunta de Jesús y darle
respuesta, una respuesta que justificara su pesimismo, una respuesta de
acusación, una respuesta a una pregunta que los deja atónitos, una respuesta a
una pregunta que los detiene en su caminar desesperanzador y sin sentido, una
pregunta de parte de Dios, que hace que se detenga el hombre en medio de su
desolación, para que, desde ella medite una respuesta concreta, Dios nos
pregunta para que le respondamos. El aire entristecido con el que pararon los
caminantes es señal de una perdida de la esperanza, de la perdida de la lógica
del sentido de la vida y esto propicia la angustia, la desesperación, la
ansiedad y el miedo.
Ellos se pararon y tomaron aire, se oxigenaron para tratar de serenarse un
poco y organizar sus ideas, organizar, trayendo a la memoria lo acontecido, lo
que han dejado atrás y poder después de retomar el aire, manifestar con su
palabra su tristeza, su congoja, su dolor que los aprisiona y los ahoga.
¿Cuál es la fuente de mi desolación que hace que me detenga en mi vida con
aire entristeceido?
¿En esa desolación, como se manifiesta la respuesta que le doy a las
preguntas de Dios en mi vida?
18. uno de ellos llamada Cleofás le respondió: ¿eres tú el único residente
en Jerusalén que no se ha enterado de lo que ha pasado allí estos días?
Cleofás es el nombre preciso de una persona, y preciso porque Dios interviene
en la historia personal, la intervención de Dios supera el tiempo y la historia
y en este caso hace que Cleofás sea conocido hoy, pero la intervención de Dios
también es cuestionadora, genera crisis, genera preguntas contundentes. Lo que
había pasado allí estos días que corresponde a un apresamiento, a un juicio, a
una condena, a una muerte todo esto en el marco de la injusticia, ha hecho que
las autoridades del pueblo pierdan su autoridad real por actuar bajo el faro de
la oscuridad, de la intriga y de la mentira.
Las noticias corren, llevadas por el barullo de la gente y llevan en ellas,
las noticias, toda una carga de experiencia histórica vivida que se abre como
preámbulo a lo que está por acontecer desde lo que aconteció, y que en este
sentido toca el ritmo de la vida social de Jerusalén y de sus alrededores, de
ahí la pregunta de porqué de uno que está cerca de Jerusalén, no se ha enterado
de nada de lo ocurrido.
¿Permito que la intervención de Dios en mi vida me cuestione, me genere
crisis, me genere preguntas contundentes o evito esa intervención de Dios?
¿Cuál es la noticia que llevo de Jesús para que el otro se entere, que
experiencia histórica refleja desde mi vida?
19a. él les dijo ¿Qué ha ocurrido? Ellos le contestaron, lo de Jesús de Nazaret.
Esta pregunta de Jesús a los dos caminantes es un llamado a la serenidad en
medio de la desesperanza y conlleva a que en medio de su desilusión y
desesperanza organicen lógicamente sus ideas para expresar lo que ha sucedido, para
explicar ordenadamente, con el fin de
que el otro entienda.
Ellos le contestaron, lo de Jesús el nazareno, esta respuesta consistente y
precisa manifiesta que Jesús actúa en la historia y el tiempo, que Jesús es un
personaje histórico y real, consistente, que ha dejado una profunda impresión
en la memoria de estos dos, esta impresión los hace recordar y se lo hacen
conocer a un “desconocido”.
Esta respuesta es una respuesta firme, sin espacio a la duda, lo que Jesús
dejo impreso en sus mentes y en sus corazones es algo firme, no hay duda de
ello, y desde esta firmeza quieren comentar al otro el hecho de Jesús de
Nazaret, un hecho que es evidente y verídico y que consterno a toda la sociedad
de Jerusalen, de Judea y de Galilea.
¿De que me debo serenarme y este serenarme a que orden me lleva?
¿Cuál es la impresión que ha dejado Jesús en mi memoria y en mi corazón
para expresarla a otros con el propósito que otros la conozcan?
¿Que hechos evidentes y verididicos ha hecho Jesús en mi vida?
19b. un profeta poderoso en obras y palabras a los ojos de Dios y de todo
el pueblo.
La descripción que los caminantes de Emaús hacen de Jesús, surge de su
experiencia de vida con él como discípulos, de lo que pudieron apreciar y
contemplar, de aquello que marco su vida de forma definitiva, significativa,
contundente y muy personal. El hecho de decir que era un profeta poderoso, es
reconocer la gran autoridad de Jesús, es reconocer el poder de su palabra y de
sus obras y que todo el pueblo estaba absorto en él y muchos, es mas,
muchísimos de los que lo escuchaban lo seguían.
La descripción que hacen de Jesús, aunque breve, es definitiva y busca
hacer razonar en el que escucha esta descripción, el interés por dejarse
cautivar, por entrar en sintonía con el hecho de Jesús y también en este caso
en sintonía con la desesperanza y el pesimismo que muestra cuán grande fue la
confianza que depositaron en Jesús, pero que se vio truncada, se vio, según el
entender de ellos, como cortada de raíz.
Esta esperanza era la esperanza de todo un pueblo, todos tenían puestos en
él su futuro, todos esperaban en él lo mejor para Israel, pues sabían con
certeza que él tenía la autoridad para renovar el espíritu del pueblo de
Israel, todos apreciaban la fuerza profética de Jesús, su valentía y su vigor,
su servicio y su humildad.
¿Cuál descripción de Jesús haría yo para cautivar la razón del que me
escucha?
¿Esta descripción que yo hago de Jesús está completamente alineada con mi
experiencia de vida o es un constructo intelectual de mi propio ego para que
otros me crean?
20. como nuestros sumos sacerdotes y magistrados lo condenaron a muerte y
lo crucificaron.
En esta segunda parte de la descripción que los discípulos de Emaús hacen
de Jesús, exoneran a la base del pueblo de toda culpa y carga frente a la
desmotivación y desesperanza, e indican quienes son los que llevan esa culpa y
esa carga, las autoridades de su pueblo, aquellos que tienen el poder de
decidir y lo describen de forma estupefacta, pues no pueden entender como las
autoridades del pueblo, autoridades que creían que tenían discernimiento y que actuarían
leales al pueblo de Israel, echan por la borda la libertad y la salvación del
pueblo, todo por alinearse con los poderes del imperio, un imperio que los
tiene subyugados y esclavizados.
Esta segunda parte de la descripción es insólita, surge de la perplejidad, es
muestra de un desahogo social enorme que fractura definitivamente los sueños y
las esperanzas de un pueblo que ve a su autoridad vendida ante el imperio.
La descripción precisa del actuar de los sumos sacerdotes y magistrados
demuestra cómo el poder sin discernimiento incapacita para actuar realmente con
justicia, demuestra como la seducción de las riquezas y del confort compran la
conciencia suprimiendo la identidad de pueblo y exaltando la identidad de grupo
privilegiado, que por no perder sus privilegios deja atrás su historia de
relación con Dios, aferrándose a la historia de relación con el imperio romano.
¿Qué parámetros utilizo yo para evaluar la autoridad en el otro?
¿Qué parámetros utiliza el otro para evaluar mi autoridad?
¿En el ejercicio de mi autoridad, libero o esclavizo?
¿La autoridad que yo ejerzo me conduce a aferrarme a privilegios, a cuales?
21. Nosotros esperábamos que iba a ser él quien liberaría a Israel, pero
con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que paso eso.
En esta tercera parte de la descripción que los discípulos de Emaús hacen
de Jesús, y los acontecimientos sucedidos, se puede apreciar la congoja, la agonía,
la ilusión destruida de la libertad, anhelaban tanto la libertad, anhelaban
tanto que Jesús los liberara, anhelaban
volver a ser de nuevo el pueblo de Israel, era tanto el anhelo de libertad que
a los tres días se difumino, se perdió entre la bruma de los deseos y empieza a
pasar al olvido angustiante del no ser, de la no identidad, enmarcada en la
arbitrariedad del imperio, que no ofrece la libertad si no la esclavitud.
La prisa no da espera y estos discípulos, junto con tantos otros, no
supieron esperar la verdadera libertad que Jesús con su resurrección ya había
otorgado, la inmediatez les jugó una mala pasada a estos discípulos ya que,
para experimentar la libertad, la verdadera libertad, hay que esperar la
resurrección.
¿La prisa en la experiencia de la fe no es buena consejera, que me a
aconsejado la prisa?
¿La inmediatez nos juega unas malas pasadas, que mala pasada ha hecho en mi
la inmediatez’
22.23.24. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han
sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar su cuerpo, vinieron
diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles que decían que
estaba vivo, fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron
tal y como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron.
Con esta parte, la descripción se fractura porque se presenta en esencia el
caso, el suceso que revoluciono todo el orden y que es ahora la razón de los
acontecimientos, pero se presenta no como narración de algo sucedido, si no
como un testimonio, un testimonio con testigos oculares de lo que aconteció, testigos
donde el tiempo, modo y lugar es preciso porque ellos estaban ahí, ellos fueron
miembros del grupo que recibió este anuncio primero de la resurrección, estaban
ahí, fueron testigos evidentes del barullo que se armo ante la noticia de las
mujeres y la sorpresa de ir todos a la tumba como grupo, encabezado por Pedro y
Juan y contemplar el sepulcro vacío, pero ¿qué habría pasado en la mente de
estos discípulos que iban para Emaús para separarse de todos?¿que habría pasado
por su mente? A la mejor pensaron que eso era una locura, fue una situación que
se salió de control, ellos querían tener para si mismos el control de la
situación, pero se les salía de su
raciocinio, quedaron como en un corto circuito mental y querían liberarse de lo
insólito, de lo increíble, de lo impensable, fue una experiencia de choque
existencial tan fuerte que desmorono todos sus conceptos, todos sus argumentos,
todas sus ideas y talvez eran personas muy racionales, que exigían y
necesitaban una explicación de esto, pero con los que estaban, nadie les podría
explicar de forma convincente lo sucedido.
La fe y la razón son las dos alas del espíritu que elevan al hombre a la
contemplación de la verdad, pero en este caso vencería más la razón sobre la
fe, lo cual redunda en el hecho de que no pudieron entender lo sucedido, no
pudieron hallarle lógica a lo que consideraban ilógico, no fueron capaces de
percibir lo que es invisible a los ojos, querían tener argumentos profundos,
sólidos, para entender lo que no entendían, para entender aquello que los
superaba, aquello que los conmocionaba intelectualmente y existencialmente.
¿Cuál es el tiempo, modo y lugar del acontecimiento de Jesús en mi vida?
¿De que forma doy noticias del resucitado a los otros sin utilizar mis
palabras?
¿Cómo la experiencia con Jesús ha sido para mi una experiencia de choque
existencial?
¿Me doy el tiempo para percibir lo que es invisible a los ojos?
25.26.27. El les dijo: “Que poco perspicaces que sois y que mente mas tarda
tenéis para creer todo lo que dijeron los profetas ¿No era necesario que el
Cristo padeciera eso para entrar así en su gloria? Y empezando por Moisés y
continuando por todos los profetas les fue explicando lo que decían de él todas
las Escrituras.
Esta intervención directa de Jesús a los discípulos que iban a Emaús, fue la
intervención que ellos esperaban, fue la intervención que les dio respuesta a
sus hondas preguntas, fue la intervención que les explico de forma convincente
lo sucedido y les lleno su razón con argumentos sólidos demostrados, de forma
que ellos entendieran y asimilaran el suceso acontecido como un hecho veraz sin
espacio a la duda.
Jesús en su intervención va directo al grano diciéndoles “que poco
perspicaces sois y que mente más tarda tenéis”, Jesús los confronta por su
falta de perspicacia, por su falta de agudeza, su incapacidad de leer entre
líneas, por su incapacidad de penetrar en el acontecimiento sucedido, querían
entender con la razón pero no la usaron eficientemente, de ahí que el mismo
Jesús tuvo que explicarles de forma metódica, abordando desde Moisés hasta los
profetas lo que se decía de él, con el único y firme propósito de que los
discípulos entendieran y entendiendo, dieran el paso al creer nuevamente.
¿En que aspectos de mi vida noto la incapacidad de penetrar en los
acontecimientos sucedidos?
¿Esta incapacidad como influye en mi creer?
28.Al acercarse al pueblo a donde iban, el hizo ademan de seguir adelante.
Jesús que se hace el encontradizo respeta la libertad humana, no la violenta,
él al ser libre espera que el hombre actúe en libertad. El hace el gesto de seguir
adelante, de no quedarse, de no detenerse voluntariamente.
29.Pero ellos le rogaron insistentemente, “Quédate con nosotros porque
atardece y el día ya a declinado”. Entro pues, y se quedó con ellos.
¿Que estaba pasando en la vida de Cleofás y del otro discípulo para
insistirle a un “desconocido” que se quedara con ellos, acaso experimentaban ya
algo majestuoso, algo sublime que los envolvía y los cubría y nos los dejaba
tranquilos, acaso ese “desconocido” fue tan claro y contundente en su palabra y
en su explicación que cautivo su razón con argumentos precisos, los cuales
querían seguir profundizando más cómodamente en el lugar del hospedaje?.
Entro pues Jesús y se quedó con ellos, en la inquietud del hombre entra
Dios, en el mar de las preguntas entra Dios con su poder. Este entrar de Jesús
y quedarse le otorga a Cleofás y al otro discípulo la oportunidad para seguir
conociendo al “desconocido”, la oportunidad para seguir indagando a cerca de la
explicación que él les daba, querían tener los elementos precisos para volver a
creer.
Jesús entra junto con los discípulos y se cierra la puerta y se abre el
espacio a la intimidad, a la seguridad del calor doméstico y en este calor
domestico Jesús se queda, en este espacio de intimidad se dispone Jesús a
revelarse, a manifestarse tal y como es, glorioso y santo. La intimidad es
importante para la manifestación de Jesús pues en ella se renuevan los lazos
anteriormente desleídos, a punto de romperse en los discipulos.
¿Qué argumentos precisos me ha dado Jesús a lo largo de mi vida para
cautivar mi razón y mi lógica?
¿Saco yo tiempo para la intimidad con Jesús, de que forma lo experimento?
30. Sentado a la mesa con ellos, tomo el pan, pronuncio la bendición, lo
partió y se lo iba dando.
Sentado a la mesa, Jesús manifiesta autoridad, se sienta como maestro, con
ellos, haciéndolos participes de su autoridad y juntos, los tres, sentados a la
mesa expresan la igualdad, la compañía, la camaradería, se establece amistad alrededor
de la mesa, porque todos van a saciar una necesidad material, pero que se
transforma en algo insospechado, en algo que rompe los paradigmas, en algo que
quiebra la historia, que la enciende, que la ilumina.
Jesús tomo el pan, pronuncio la bendición, lo partió y se lo iba dando, a
través de estas acciones de Jesús, Cleofás y el otro discípulo podrían haber
recordado los encuentros de la multiplicación de los panes, pudieron haber
recordado el encuentro de la ultima cena y con lo que habían escuchado de la
explicación de el “desconocido”, entrelazaban todo y empezaban profundamente a
cuestionarse, a percibir cada uno, sin comentarle al otro, que su corazón latía
rapidísimo, que casi se ahogaban de la emoción pero que no sabían de donde
procedía.
Con el pan recibido renuevan su fe, algo ocurre misteriosamente en su ser
profundo al recibir el pan de acción de gracias, el pan eucarístico.
¿Dejo que Jesús participe frecuentemente en mi mesa domestica?
¿Bendigo mis alimentos y doy gracias a Dios por ellos antes de partirlos y
compartirlos?
¿En que se ha convertido para mi, como entiendo y como expreso en mi vida
la elevación del pan y del vino, transformado en el cuerpo y la sangre del
Señor que hace el sacerdote en la eucaristía?
31. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él
desapareció de su vista.
En toda experiencia viva y real con el Señor hay un entonces, hay un
momento de apertura total al misterio, a la santidad de Dios, un instante para
reconocerlo, un instante que cambia la vida en absoluto, un instante que hace
renacer.
En ese, entonces, el misterio que percibían, desaparece visualmente, pero
ahora lo sienten profundamente en su interior, como algo que consume, que
renueva, que restaura y los hace nuevos, les renueva el discipulado, los hace
otros.
Jesús que desapareció de su vista no está desaparecido, se ha integrado
profundamente a sus vidas, integrándolos a ellos profundamente a su Vida, ya no
son ellos los que viven es Cristo quien vive en ellos.
¿En que momento de mi vida he experimentado el “entonces” de la experiencia
viva y real con el Señor?
¿Recuerdo aun quien fue el instrumento de Dios para que yo exprimentara el
“entonces” de la experiencia viva y real con el Señor?
¿Cómo he sido yo instrumento para que el otro experimente el “entonces” de
la experiencia viva y real con el Señor?
32.Se dijeron uno al otro ¿No ardía nuestro corazón en nuestro interior
cuando nos hablaba por el camino y nos iba explicando las escrituras?
Cleofás y el otro discípulo se compartieron mutuamente lo que al interior
experimentaban cada uno, llegando a la conclusión de que Jesús era quien les
fue hablando por el camino ese desconocido era Jesús. La presencia de Dios hace
arder el corazón se unen en un solo ardor, mente y corazón arden ante el
misterio de Dios, ante el misterio “desconocido” que ahora es el más conocido.
El hablar por el camino de la vida, con Dios y el percibir la explicación
de las Escrituras, para asimilarla en la vida, son dos acciones que por sí
mismas hacen arder el corazón y la mente, hacen arder los sentimientos y los
pensamientos, purificándolos como se purifica el oro.
¿Son consciente del ardor de mi mente y de mi corazón ante el misterio de
Dios, me falta algo para ser consciente de este ardor?
¿Cómo comparto este ardor de Dios en el camino de la vida?
33. Levantándose al momento se volvieron a Jerusalén.
La experiencia con Jesús es iluminadora y en esta iluminación de su mente y
de su corazón Cleofás y el otro discípulo, como llamas encendidas se levantan,
no tienen miedo a la oscuridad, el cansancio se les quita y salen
inmediatamente a recorrer el largo trayecto hacia Jerusalén nuevamente, pero
con una explicita razón, anunciar a los de la comunidad, que habían reconocido
al Señor en la fracción del pan y que habían caminado con ellos explicándoles
las Escrituras.
Doce kilómetros habrían andado de nuevo, setenta estados a Jerusalén,
distancia larga, pero que se convirtió en corta por el gozo experimentado, por
los cantos de alabanza y bendición que irían entonando, embriagados de la
presencia de Dios, siendo ellos mismos luz en medio de las tinieblas de la
noche, su alegría iluminaba el camino, no tenía miedo, eran gozosos.
¿Qué oscuridades en mi se iluminan y que propósitos surgen en mi tras la
experiencia iluminadora de Jesús?
¿Cuál es la distancia que yo he de recorrer para llevar la alegría del
Señor Resucitado?
¿A que comunidad voy a llevar este anuncio y con que propósito?
¿Me he dejado embriagar de la presencia de Dios para que mi vida sea luz en
medio de las tinieblas?
¿Soy consciente de que mi alegría ilumina el camino de otros para que no
tengan miedo?
33.b.34. Y encontraron reunidos a los once y a los que estaban con ellos
que decían, es verdad, el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.
La noticia que escuchan Cleofás y el otro discípulo en medio de su gozo y
de su ardor, concuerdan con lo acontecido y se dan cuenta una vez mas del gran
milagro ocurrido.
Dios no solo se aparece a los que se quedaron en Jerusalén en medio de la
estupefacción, sino que además se aparece a los que se fueron en medio de la
desilusión.
Dios interviene en nuestra estupefacción y en nuestra desilusión, haciendo concreta
y real su presencia, transformando ambos aspectos en una realidad consiste y
creíble.
¿Qué noticias he escuchado de la presencia del Señor en otros que
concuerden con lo que me ha acontecido?
¿La experiencia de Jesús en mi es una realidad consistente y creible para
otros y como hago para que sea consistente y creible?
35. Ellos por su parte contaron todo lo que había pasado en el camino y
como lo habían reconocido al partir del pan.
¿Qué sentido tiene mi vida después del paso del Señor?
¿Mi vida como testimonio del paso del Señor de qué forma adquiere sentido
para otros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario