Proyecto AXE

“AXE (Árbol por Estudiante).”

Objetivo General:

Contribuir desde la educación y la espiritualidad ecológica, a la dinámica interpretativa, argumentativa y propositiva, del ser y quehacer de la persona y su relación fraterna y solidaria con el medio ambiente, promoviendo, motivando y fortaleciendo el sentido de la vida y de la esperanza, en relación con el cuidado y protección responsable de la naturaleza, implementando y fortaleciendo estrategias, que conduzcan a una ecología humana de calidad y excelencia y a un estilo de vida respetuoso con la ecología ambiental.

Objetivos específicos:

1. Desentrañar las causas fundamentales que propician la deficiente relación del ser humano con el medio ambiental y que doblegan el sentido de la vida y de la esperanza.

2. Inferir elementos convergentes, que conceptualicen holísticamente la interacción ser humano- medio ambiente propiciando razones responsables.

3. Plantear acciones específicas puntuales, que apropien responsablemente a la persona, sobre su accionar en el equilibrio sostenible del medio ambiente.

Finalidad:

La finalidad de este proyecto, además de concientizar sobre el cambio de actitudes frente al medio ambiente, cambiando el estilo de vida para que sea más acorde y responsable con el bienestar holístico de todos los seres que cohabitamos este planeta y en particular esta ciudad de Bogotá, es que cada rector de cada uno de los colegios de Bogotá y sus alrededores, se comprometa responsablemente a contribuir, con la siembra de un árbol por cada uno de los estudiantes que tiene el colegio, en un lugar específico que determine SETELAI en conjunto con la Secretaria del Medio Ambiente. 

Sustrato:

Este proyecto se enlaza con las acciones que se vienen desarrollando a través de los PRAE los cuales, desde un planteamiento ético, centrado en el saber comprender, identificar, conocer y entender fenómenos; el saber hacer aplicar, adaptar, imaginar, diseñar actividades experimentales, resolver tareas, trabajar con otros y en entornos diversos y el saber ser directamente relacionado con lo ético, lo holístico y la creatividad, el sentido de planificación, compromiso, responsabilidad y solidaridad, contribuyen a la formación de ciudadanos reflexivos, críticos, solidarios, tolerantes y autónomos, quienes reconocen que no es posible responder de manera individual a la problemática ambiental, y que todos los sistemas naturales y grupos humanos del planeta son interdependientes. 
Con los PRAE se propone el desarrollo de valores y actitudes que redundan en la formación de un individuo con conocimientos útiles para la vida, seguro de su razonamiento, dispuesto a comprender y con capacidad de aprender, participativo, actuante e interactuante, respetuoso de sí mismo, de los otros y de todas las formas de vida, autogestionario y con habilidades para intervenir activa y conscientemente en el desarrollo de su comunidad. Además, promueven el desarrollo de competencias que propician un mundo habitable y que coadyuvan a la formación de seres humanos capaces de tomar decisiones responsables sobre la gestión ambiental, respetuosos de sus realidades locales y globales, integrando transversalmente los diversos conocimientos y saberes, con el fin de desarrollar competencias para la vida. Esto implica reorientar las prácticas pedagógicas hacia aprendizajes significativos con miras a la transformación de las situaciones locales, regionales y nacionales a favor del ambiente.
Frente a la complejidad de la temática ambiental, los PRAE buscan comprender los asuntos ambientales desde su dimensión natural, fisicoquímica y biológica, pero también humana, con sus implicaciones demográficas, sociales, económicas, técnicas, tecnológicas, políticas y culturales. En el ámbito de la institución educativa, el Proyecto Educativo Institucional (PEI) ubica al PRAE como un eje que favorece la articulación de distintos saberes y una lectura de conceptos, métodos y contenidos que atraviesa el Plan de Estudios para encontrar soluciones a los problemas ambientales del entorno en el que el alumno se desenvuelve como individuo y como colectivo. Es en esa relación, en la que el individuo puede reconocerse y reconocer su mundo. Recobrar el entorno como escenario de conocimiento, implica aprendizajes significativos y obliga a preguntarse acerca de todo, a relacionarse de manera diferente, mirar comprensivamente el medio y reelaborar la realidad.
En este proceso, la escuela debe posibilitar la práctica de la interdisciplina, entendida como la integración de las diversas disciplinas en torno de un propósito común: la interpretación de un problema concreto. Para esto, se buscan explicaciones y alternativas de solución, se plantean y responden preguntas, se interpreta y argumenta y se escribe la síntesis, con lo que se fortalece el pensamiento sistémico y se hacen más significativos los conocimientos. Las competencias de pensamiento científico, desde las ciencias naturales y sociales, desempeñan un papel importante al profundizar en el conocimiento para dar respuesta a las preguntas que se hacen las niñas y los niños y ayudarles a desarrollar sus habilidades en los procesos de interpretación y comprensión de hechos y fenómenos.
La transversalidad en la educación propicia la gestión del conocimiento y una dinámica analítica, desde las conceptualizaciones, los métodos y los contenidos, para el desarrollo de actitudes científicas. El problema de contexto entra a las áreas de las ciencias sociales y naturales, al igual que a las de matemáticas, lenguaje, estética y ética, y crea espacios de diálogo entre estos conocimientos y los saberes tradicionales y cotidianos. Por otra parte, cuando la escuela sale al escenario del problema, se produce otro tipo de transversalidad. Entonces, los estudiantes entran en contacto con los distintos actores de la comunidad instituciones, autoridades, técnicos, campesinos, indígenas, etc. para dialogar sobre problemas y soluciones, y así vigorizar otros ámbitos de formación, participación y gestión. De este modo, otros conocimientos se integran a la escuela, su Plan de Estudios y, en general, al desarrollo de las instituciones educativas y de su respectiva comunidad.
El Proyecto Ambiental Escolar, pues, no se queda en el espacio intrainstitucional; permite dimensionar las competencias y responsabilidades de la institución educativa en la formación de ciudadanos y ciudadanas para la toma responsable de decisiones, y para la participación en la búsqueda de soluciones a problemáticas ambientales locales.

Criterios de fundamentación:

Este proyecto se apoya en los criterios para la educación ambiental tomados de la Política Nacional de Educación Ambiental.

1. Todo trabajo en Educación Ambiental debe ser interinstitucional e intersectorial. Ninguna institución por sí sola puede abordar la totalidad de la problemática ambiental. El trabajo en Educación Ambiental no corresponde a un solo sector sino que debe hacerse coordinadamente entre los diferentes sectores y miembros de una sociedad y/o comunidad. 

2. La Educación Ambiental es necesariamente interdisciplinaria. Como perspectiva para analizar realidades sociales y naturales atraviesa todas las ramas del conocimiento y necesita de la totalidad de las disciplinas para su construcción. La Educación Ambiental debe ser integral y buscar la confluencia de las diferentes ramas del conocimiento de manera coordinada alrededor de problemas y potencialidades específicos.

3. La Educación Ambiental debe ser intercultural. Para su desarrollo es fundamental el reconocimiento de la diversidad cultural y el intercambio y el diálogo entre las diferentes culturas. Debe buscar que las distintas culturas puedan tomar lo que les beneficie del contacto con otras en lugar de copiar modelos de manera indiscriminada.

4. La Educación Ambiental debe propiciar la construcción permanente de una escala de valores que les permita a los individuos y a los colectivos relacionarse de manera adecuada consigo mismo, con los demás seres humanos y con su entorno natural, en el marco del desarrollo sostenible y el mejoramiento de la calidad de vida.

5. Los proyectos educativos en general y en particular los que tienen que ver con el medio ambiente deben ser regionalizados y participativos, esto es, deben tener en cuenta las necesidades de las comunidades locales y regionales, atendiendo a sus propias dinámicas como motor de la construcción de verdaderos procesos democráticos.

6. La Educación Ambiental debe tener en cuenta la perspectiva de género y propender por la igualdad y la equidad entre los géneros. Esto significa que en los proyectos ambientales educativos deben participar equitativamente los hombres y las mujeres en lo que se refiere a la planeación, la ejecución, la asignación de recursos, el manejo de la información y la toma de decisiones. Los proyectos ambientales deben promover el mejoramiento de la calidad de vida tanto de los hombres como de las mujeres y la revaloración de los roles que ambos juegan en la sociedad.

Dinámica: 

La salvaguardia de la creación y la consecución de la paz son realidades íntimamente relacionadas entre sí. Proteger el entorno natural para construir un mundo de paz es un deber de cada persona.
¿Cómo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el deterioro y la pérdida de productividad de amplias zonas agrícolas, la contaminación de los ríos y de las capas acuíferas, la pérdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestación de las áreas ecuatoriales y tropicales? ¿Cómo descuidar el creciente fenómeno de los llamados «prófugos ambientales», personas que deben abandonar el ambiente en que viven a causa de su deterioro, para afrontar los peligros y las incógnitas de un desplazamiento forzado? ¿Cómo no reaccionar ante los conflictos actuales, y ante otros potenciales, relacionados con el acceso a los recursos naturales? Todas éstas son cuestiones que tienen una repercusión profunda en el ejercicio de los derechos humanos como, por ejemplo, el derecho a la vida, a la alimentación, a la salud, al desarrollo y a la paz.
La dinámica que se desarrolla es la metodología propia de SETELAI, Interpretar la problemática desde un análisis de coyuntura buscando generar una solución integral; Argumentar el juicio crítico de la problemática desde los pilares de la espiritualidad, la inteligencia emocional y la vida comunitaria como ejes del desarrollo humano integral; Proponer a partir de una matriz DOFA, estrategias a seguir para el desarrollo de las soluciones integrales. 

Tiempo, Modo, Lugar:

Este proyecto tiene una duración de cinco semanas durante los cuales se abordara de manera sistémica los objetivos específicos del Proyecto “AXE”. En la primera semana, desentrañar; en la segunda y tercera semana, inferir; en la cuarta semana plantear; en la quinta semana ejecutar lo abordado.

Se desarrollaran tres momentos de conferencias, en las cuales se desarrollara la dinámica metodológica de SETELAI. Estas concientizaran en la imperiosa necesidad de dinamizar una ecología humana de calidad y excelencia generando un estilo de vida respetuoso y no contaminante con el medio ambiente. 

Semana 1: Interpretar la problemática desde un análisis de coyuntura buscando generar una solución integral.

Semana 2 y 3: Argumentar el juicio crítico de la problemática desde los pilares de la espiritualidad, la inteligencia emocional y la vida comunitaria como ejes del desarrollo humano integral.

Semana 4: Proponer a partir de una matriz DOFA, estrategias a seguir para el desarrollo de las soluciones integrales.

Semana 5: Ejecutar puntualmente lo abordado.(Siembra de arboles)

El proyecto se desarrollara en los colegios de Bogotá con la colaboración de entidades medio ambientales. Se ejecutara en tres grupos diversos: docentes, padres de familia y estudiantes






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